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RAFAL MILACH (Gliwice, Polonia, 1978)

Acaba de hacerse con un premio World Press Photo con la historia de un circo decadente, pero Rafal Milach asegura que no es la devastación lo que atrae al objetivo de su cámara. “Me gusta la mugre, pero también la transición, y son dos cosas que suelen ir juntas”, asegura. Lo mismo ocurre con la historia de Marek, alcohólico desde los 15, preso a los 18, y ahora en esa transición que es salir del agujero.

Milach publica en revistas internacionales como Newsweek, Die Zeit o Guardian Weekend Magazine. Se formó en Polonia, Francia y los Países Bajos (con el Joop Steward Masterclass que concede World Press Photo). Ha expuesto en países como Japón o China además de España. “Me gusta hacer las cosas a mi manera y trabajar a mi ritmo ¿Es eso ser un villano? No estoy seguro”.

¿Prefieres fotografiar a los buenos o a los malos?

A los malos porque son gente real y me gusta tocar la realidad. Me gusta la mugre. Lo curioso es que los “buenos” a menudo son realmente unos bastardos y, por supuesto, viceversa.

Un historia como la de Marek ¿te resulta terrible o impresionante?

Cuando me la contaron por teléfono la primera vez me enamoré inmediatamente de ella. Es un tío muy duro que tocó fondo en el pasado. No te puedes olvidar nunca de lo que hiciste en el pasado y del tipo de persona que fuiste. Y necesitas muchísima fuerza de voluntad para cambiarlo. Hasta ahora lo está consiguiendo…

¿Es la fotografía un arma contra los malos?

No para mí, y no para los temas que trato. Prefiero utilizar la fotografía para entenderlos. Los villanos que yo he conocido estaban heridos y perdidos. No apruebo lo que hicieron pero los respeto como personas.

Silesia, Rusia… en tu obra individual es la devastación el hilo conductor.

No lo llamaría devastación. Algo muere pero algo nuevo lo sustituye. El caso de Silesia era una transformación de la sociedad y del territorio de la región en la que nací. En mi proyecto sobre Rusia el proceso de transición es más lento, pero existe.

Un World Press Photo, exposiciones en Japón, España y Países Bajos, publicaciones en revistas de prestigio internacional… ¿cuál es el siguiente paso?

Tengo que aprender mucho. Los premios, las publicaciones y todo eso son gran parte del trabajo pero no la más importante. Son agradables y producen un efecto estimulante sobre lo que hago. El caso de las exposiciones es diferente, son la fase final de mis proyectos personales, así que son mi presentación más personal.

¿Cómo influye la suerte en tu trabajo?

Si realmente sabes lo que quieres hacer, todo a tu alrededor te ayuda a conseguirlo. Tienes que trabajar para tener suerte.

¿Está emergiendo ahora la foto documental en Polonia?

Los últimos años han sido muy activos en Polonia en ese campo. El interés de los fotógrafos se ha movido un poco en esa dirección, y el trabajo que hacen es de gran calidad.

¿Necesita Polonia autodocumentarse?

Es una necesidad elemental. Todo el mundo lo necesita. Tienes que hacerte preguntas y redefinir constantemente el lugar donde vives, porque está cambiando en todo momento.

www.rafalmilach.com
www.anzenberger.com

Habla Marek -el personaje de la portada-:

“Empecé a robar y beber con 12 años y con 15 ya era un adicto. Aprendí que si la gente me temía nadie me haría daño. Después conocí a una chica a la que dejé embarazada. Ella tenía 14 años cuando nos casamos. Mi primer arresto llegó a los 18. Busqué un camino en el exterior. Estaba horrorizado dentro porque sabía que los funcionarios de la prisión no me aceptaban y quería ser alguien dentro de la sociedad de la prisión. Hoy, después de aquello, creo que era el miedo, el odio y la ira lo que me permitió sobrevivir en la cárcel.

Era un tipo duro, pero también era alcohólico. Me encontraba en una prisión dentro de otra. La prisión era el alcohol.
Después de mi primera salida quise celebrarlo y recuperar todo el tiempo perdido. Usé el dinero que me dio mi abuela para abrir una tienda. Todo se iba en alcohol, incluso lo que robaba. Finalmente caí tan bajo que ni siquiera robaba para comprar alcohol, robaba alcohol. El guión siempre era el mismo: alcohol, prisión, alcohol, prisión. Y durante 17 años, el mayor tiempo que estuve fuera de la cárcel fueron tres meses y tres días.

El tiempo más corto fueron unas horas. Fuera por la mañana, de vuelta por la noche.

Lo que me salvó fue tocar fondo.

Desde que salí hace cuatro años, trabajo con hombres que están saliendo y canto para ellos y para los que aún siguen entre rejas. Canto a las caras prohibidas / Caras encerradas tras las rejas / Esforzándose por ver el cielo de noche / Buscando la luz de las estrellas.”.  Teya Tova


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Por Patricia Reguero
Foto:



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[ Comentarios ]

Por soy:
Felicidades por esta portada! y bueno por toda la colección D-Foto. Es la única revista que no pone modelitos. Además es genial por apostar por la fotografía.
2008-06-17 11:10:31

Por carmenchu78:
Hola Duendes, ¡Enhorabuena y muchas felicidades por vuestro pornoaniversario! (X) besos Carmen
2008-05-30 18:41:08

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