La literatura -lo mismo que la vida-, para este escritor nacido en León, 1967 está en el asfalto. Alfonso Xen. Rabanal lo deja claro: “a los escritores que me han dejado huella no los llamo “malditos”, los denomino buscadores; buscaron y se buscaron abriendo sus propios caminos, aunque en muchos casos significase su propia autodestrucción”. Así de rotunda es la opinión de este miembro fundador del fanzine: Vinalia Trippers. Poeta, lector compulsivo, creador del blog: crónicas para decorar un vacío (elbluesdeluzazul.blogspot.com) y uno de los 37 escritores que homenajean a Bukowski en la antología de próxima aparición: Hank Over (resaca). Actualmente apura su novela: La muerte del duende.
¿Existe el escritor “maldito” o es una etiqueta mediática? La “etiqueta” de maldito se impuso después del fallecimiento de ciertos autores que, pese a las tradiciones literarias, eran rentables en ciertos mercados. Hoy en día creo que sólo es una manera más de vender. En este país, la maldición es ser artista y la tradición dice que no lo eres si no ganas dinero, triunfas socialmente, es decir: te bajas al pilón y tragas con sus normas, y eso, en principio, no es compatible con el arte. La gran mayoría de los escritores de España no dejan de ser unos técnicos que saben manejar algo pero que no crean nada. Aquí siguen existiendo dos “sacos”: el de los que ganan dinero y el de los “vagos y maleantes”, y es difícil no venderse para figurar en el primero.
El uso de personajes marginados, ¿se trata de una elección del escritor para analizar con mayor precisión la verdadera naturaleza del ser humano? La maldad es inherente al ser humano, ha de existir una tensión entre el hombre y su doble, ese es el negocio de la vida. Y el negocio de la sociedad en la que escribo es que unos muchos se crean que, con los parches consumistas, alcanzarán ese estado del bienestar del que parecen disfrutar. A mí me interesan los personajes que se automarginan del entorno socialmente correcto, los disidentes, los que creen en algo que sale de ellos mismos y tienen un punto de vista propio.
Personajes villanos, aunque también hay escritores y artistas canallas. ¿Debe existir correspondencia entre buen artista y buena persona? Es difícil librar la batalla diaria de los convencionalismos sociales. Muchas veces has de radicalizar tu postura, reforzar tu ego ante las adversidades, y corres el riesgo de creerte único poseedor de una verdad que está en todas partes.
Nuevas propuestas narrativas españolas rescatan la tradición anglosajona y retratan a los perdedores. ¿Es una crítica a la injusticia imperante, o reflejo de las lecturas de Fante, Carver y tantos otros? Quizá estemos viviendo circunstancias similares en lo malo de esas sociedades con varios años de retraso, y quizá veamos en sus escritos temáticas cercanas que aquí estuvieron vedadas. Por otra parte, por mucho que se decoren las estadísticas, estamos abocados a la destrucción de nuestra realidad. Sólo somos un mero reflejo en un espejo roto donde nos virtualizamos.
¿Tus “malos” favoritos? Los que reflejan la lucha interna del ser humano con su doble: la sombra jungiana. Los ves por la calle todos los días, son como el Huguenau de Broch, la vanguardia de los hombres grises de Momo. Si te refieres a autores: Céline, Miller, Raúl Núñez, Bukowski, Fante, Burroughs, Kerouac. Pero mí personaje real maldito y genio es, sin dudarlo, Charles Cros.