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Angeles González-Sinde

Angeles González-Sinde

Primer Plano

Sacralizar lo cotidiano

La actual presidenta de la Academia de Cine, además de una de nuestras guionistas más prestigiosas, es una  cineasta con futuro y una novelista en construcción.  Dice que le gusta lo extraordinario que hay en lo cotidiano y analizar con la palabra. Así ha hecho en el guión de Todos estamos invitados, en el que da voz a las víctimas de ETA, y la dirección de Una palabra tuya, sobre dos barrenderas desclasadas.

Ángeles González-Sinde (Madrid, 1965) nos recibe en el despacho que, desde diciembre del 2006, ocupa en la nueva sede de la Academia que fundó y presidio su padre, el productor José María González-Sinde. Ha recibido dos premios Goya, uno en 1998 por el guión de La buena estrella y otro en 2004 por la dirección novel de La suerte dormida. Otro busto, el de Pilar Miró, la dama de hierro del cine español, preside la conversación. Nada más elocuente. Las formas y los tiempos (afortunadamente) han cambiado.

El cine español: ¿la eterna crisis?

Antes de morir, Fernando Fernán Gómez dijo que no entendía por qué no lográbamos una calidad y un público estándar en el cine español. “No estoy de acuerdo. La percepción que tenemos de nuestro cine es injusta porque juzgamos su totalidad contra lo mejor de otros países. El cine francés es maravilloso, pero si tuvieras que verlo todo… El porcentaje de obras maestras está bien repartido”, replica. Sus problemas, según ella, “son los de todo el cine que no pertenezca a los grupos dominantes: el encontrarte con tu público. Muchas películas quedan varadas en tierra de nadie”. Y si se habla tanto de él es “porque es el arte de nuestro tiempo, en el que te proyectas como colectivo. La gente opina más de cine porque lo siente como algo propio. Eso es extraordinario y es el precio que hay que pagar”.

La Academia

Su trabajo en la institución es voluntario, ¿le roba mucho tiempo? “Tienes flexibilidad de organizarte cómo quieras. Desde su fundación se busca que sus miembros de la Junta Directiva estén en activo”, nos cuenta. Es un cargo no remunerado, pero, según ella, “te reporta beneficios de otro tipo. Conoces a muchísima gente. Y te obliga a estar más al día. Te enriquece un montón y haces cosas por el colectivo, que finalmente beneficia al individuo”. ¿Es esto mismo lo que mueve a los políticos? “No lo sé. En estos trece meses conocido su día a día. Me gusta ver cualquier profesión por dentro. Lo que te mueve a ser guionista o escritor es la curiosidad de observar la vida de los otros”.

Una palabra tuya: del guión a la dirección

Ángeles se encuentra inmersa en la postproducción de su segundo filme como directora, Una palabra tuya, que adapta una novela de Elvira Lindo sobre dos barrenderas de la que le gustó “el tono. Hay ternura, humor y habla de lo extraordinario que hay en lo cotidiano”. ¿Es la función del creador sacar eso a la luz? “No lo sé, ¡yo creo que es salvarse a sí mismo!” (risas). Aunque antes ya había adaptado a Belén Gopegui (Las razones de mis amigos) y Almudena Grandes (Los aires difíciles). “No le haces un gran favor a la novela siéndole fiel. Lo más importante es traducir a un lenguaje cinematográfico el lenguaje y el mundo del novelista”.

La mirada femenina: ¿cuestión de género?

“Lo que se conoce como mirada femenina es prestar mucha atención a los procesos emocionales de los personajes. Aunque eso lo hace Bergman o Woody Allen. Quizá las mujeres directoras son más benévolas y comprensivas con sus personajes”, comenta. “Los directores que me llaman piensan que por ser mujer vas a entender mejor ciertos temas. Lo dudo”. Existe una asociación, CIMA, de mujeres directoras. “No pertenezco, pero es positivo que las niñas tengan modelos. A veces es un problema de autocensura. No nos vemos atraídas por figuras de autoridad como Hitchcock, Coppola o Alex de la Iglesia”

Todos estamos invitados

El 28 de marzo se estrena Todos estamos invitados, una mirada poliédrica al conflicto vasco que ha coescrito junto a su director, Manuel Gutiérrez Aragón. “Todos los conflictos son una fuente inagotable de dramas humanos e ideas para obras. Es sano que se hagan películas así. La ficción tiene una función social; prepararse para el futuro y resolver conflictos mediante la imaginación. `Qué pasaría si…´ es el punto de partida”. ¿Por qué hay tan poco cine sobre ETA? “Durante mucho tiempo nadie se atrevía a producirlas. Piensan que el público no quiere verlas y no es fácil encontrar financiación”. El filme, protagonizado por José Coronado, está inspirado en el asesinato de Tomás y Valiente. “Ignoraba como esto afecta a la cotidianidad de las gentes del País Vasco y me sorprendió como hemos asumido como algo normal que no puedas hablar de ciertas cosas o comprar cierta prensa”.

Epílogo: la vida de los otros


Para la cineasta el mayor aliciente de su oficio es “explorar terrenos. La vida diaria de un político, la trastienda de las Cortes, las relaciones entre diputados de diferentes partidos, cómo se distribuyen en la cafetería…”. Y si el cine no existiera “sería abogada porque tiene que ver con conocer la vida de las personas y sus conflictos. Y tiene la parte verbal de pensar, escribir y argumentar una defensa o una acusación”.

Todos estamos invitados se estrena el 28 de febrero. Una palabra tuya, el próximo otoño.


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Por David Bernal
Foto: Mariona Villavieja
Revista 82 (15/02/2008 a 15/03/2008)


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