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autorretrato de Carla Figueroa

ARTURO ELENA y CARLA FIGUEROA

Primer plano. El jardín de Akademus

ENSEÑANZA ILUSTRADA

Arturo Elena es uno de los ilustradores de moda españoles más auténticos, originales y reconocidos nacional e internacionalmente. Este autodidacta sin fronteras y profesional prematuro, imparte clases en el Instituto Europeo di Design. El 26 de septiembre inaugura una exposición en la escuela ESME (Ayala, 110). Carla Figueroa Domecq fue alumna suya. Es ilustradora, aunque ella se define como pintora. Estudió derecho, geografía y diseño de moda, donde descubrió su vocación gracias a su profesor Arturo Elena.

ARTURO:

¿Qué es un ilustrador de moda y qué cualidades ha de tener?  Alguien que refleja gráficamente la filosofía de una firma, el diseño de un modisto, la atmósfera de una colección o la intención de un reportaje de moda. Yo lo plasmo con la actitud y la pose del figurín, el estilismo, los accesorios, el entorno y el encuadre. Este trabajo requiere entusiasmo por la moda y conocer las tendencias… No somos meros dibujantes, somos varias cosas a la vez.

¿Qué te llevó a dedicarte a esta profesión?  Empecé trabajando como ayudante de diseño de moda sin tener formación previa y llegué a la ilustración por vocación, porque tenía aptitudes para reflejar lo que me pedían y combinarlo con mi gusto personal por la moda.

Cuéntame un poco.  Ser ilustrador de moda en el pueblo de Teruel donde crecí era difícil. Desde pequeño dibujaba bien, por lo que mi familia siempre me apoyó. El primer contacto que tuve con la ilustración fue ojeando y copiando los figurines de unos catálogos de tejido que recibía una prima modista de mi padre. Durante la mili trabajé en la boutique de unos compañeros dibujando figurines para las vitrinas y para prensa que producían. Un día vi un artículo sobre dónde estudiar moda en España en la revista barcelonesa Centromoda, que era una de las pocas publicaciones del sector. Cuando acabé la mili me fui a Barcelona con la intención de estudiar y pasé por la revista. Les mostré mis dibujos que había guardado celosamente en una carpeta. Y les gustaron tanto que el mismo día me llevaron a varias firmas de moda y en una me cogieron un mes de prueba como asistente de diseño. Las firmas eran Bambú, Daniel G y Chacoc.

Entonces ¿decidiste no estudiar?
  Aún así fui a la escuela Massana a entrevistarme con la directora, quien tras contarle sobre mi prueba en la firma de moda, me aconsejó que no me matriculara, porque el trabajo iba a ser mi mejor escuela. Al mes pasé la prueba y me contrataron como ayudante de moda. Tenía 20 años.

¿Cuándo llego la ilustración?  Años más tarde conocí en Sevilla a Victorio y Lucchino. En el 92 me pidieron que ilustrara la carpeta de prensa para el lanzamiento de la colección y el perfume Carmen en Cibeles. A raíz de ahí empecé a colaborar con Cosmopolitan y luego llegaron firmas como Lemoniez, Loewe, Verino y Custo. Así descubrí que mi vocación era la de ilustrador de moda.

Como autodidacta nato ¿crees que se puede aprender tu profesión en la escuela? Se puede aprender el método, pero se ha de tener aptitudes, gusto por la moda y trabajar mucho.   

¿Cómo te sientes en el papel de profesor? No me siento docente, sino un profesional que da una clase magistral de sus conocimientos. Intento ponerme en la piel del alumno para que no sienta que ser ilustrador de moda es inalcanzable, pero que hay que trabajar mucho y cumplir con unos plazos de entrega.

¿Hay una buena cantera de ilustradores españoles?
Sí, mis preferidos son Berto Martínez, Iván Soto, Fernando Vicente, Carmen García Huertas y Laura Chacón.

¿En qué proyectos andas metido? Sigo con encargos para firmas y revistas. Y en breve se publicará una ilustración para unas bodegas de vinos aragoneses. No te cuento más porque soy supersticioso.

CARLA:

¿Tuviste buenos profesores en tus estudios de moda? Uno, Arturo Elena quien me enseñó la técnica del rotulador. ¡No te vayas a pensar que pintamos con los Cariocas! Es más complejo, además Arturo tiene una técnica cojonuda que aplico a mis cuadros.

¿Qué valoras de él como profesor? Su forma de enseñar práctica y crítica. En las academias aprendes dibujo copiando bodegones. Arturo nos enseñó todo el proceso de su propia mano, dibujando él en clase. Primero trazaba la figura de uno de sus figurines, luego difuminaba los colores, creaba las texturas y aplicaba el fondo hasta llegar al resultado final. Te demostraba cómo se hacía una ilustración de moda en directo.

¿Sigues trabajando como ilustradora de moda? ¡No, acabé harta! La publicidad y las revistas infravaloran el trabajo de ilustrador. Además te encargan cosas con un día de margen, te exigen calidad y, encima, pagan mal. Aparte el mundo de la moda en sí no me gusta. Tratan mal a la gente, a las modelos y los trabajadores de la moda son unos déspotas.

¿A qué te dedicas ahora? Hago retratos por encargo. Empecé con familiares, amigos, amigos de amigos, bodas y se ha corrido la voz. Creo que gustan porque parto de una fotografía y me invento el contexto, el peinado y los visto con ropa de diseñadores de moda. Suelen ser retratos a rotulador, a veces combino aerógrafo, lápiz…

¿En qué proyectos estás embarcada?
Estoy preparando una exposición de cuadros que inauguro el 21 de septiembre en Nîmes.


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Por Mónica Cuende Lozano
Foto:
Revista 77 (15/09/2007 a 15/10/2007)


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