Nombre Completo: Kiko Amat/ Fecha y lugar de nacimiento: Sant Boi (BCN), 1971. Profesión: Editor del fanzine La Escuela Moderna, novelista inconsistente, miembro del colectivo de pinchadiscos Hungry Beat, articulista para La Vanguardia, GO y Rockdelux, dandy anarquista, acumulador de discos-camisas-chapas-zapatos-peinados absurdos, anglófilo militante, ex-dependiente de tienda de discos, coleccionista de trabajos pésimos, catalanoparlante habitual, bebedor social.
-¿Cómo ha afectado en tu vida los lugares en los que has vivido? -
Antes de vivir en Londres sólo viví una época en Sitges, que es como morirse y renacer en el infierno del surf y el aburrimiento. Londres, sin embargo, y como dicen en "Blind date", es como un espejo de uno mismo: si estás deprimido es la peor ciudad de la tierra, pero si estás exultante es la mejor. Yo estaba exultante, y siempre -de niño- había querido ser inglés y vivir allí, así que Londres me afectó de una manera casi inexplicable, psicogeográfica. La influencia que la ciudad tuvo en mí es aplastante.
--¿Has vivido alguna vez la experiencia de un viaje iniciatico o catártico? -
Si descontamos los múltiples (e hilarantes) tripis que ingerimos con mi gang en mi adolescencia de extrarradio, no. No soy un maldito hippie. Las catarsis de mi vida tienen que ver habitualmente con canciones gloriosas y grandes amores.
--¿Qué no faltaría nunca en tu equipaje?-
Calcetines de colores, varios libros (ensayo y novela a partes iguales), aftershave Floïd, gomina si es la época de la gomina, camisas variadas (siempre con las solapas abotonadas), cintas para el coche (si el viaje es en coche), gafas de sol, unos Levi’s blancos, unos azules clásicos, un par de camisetas de colores, un par de polos italianos, desert boots y John Smith de tela, quizás una gorra militar a lo Joe Orton.