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El hombre mecánico
Yo soy un líder y tú sólo un loco asesino y solitario
Entrevista a antihéroes
A- Yo también soy una víctima de la sociedad en la que vivo. Mi futurista mundo es tan totalitario, burgués y represivo como la sociedad americana que viviste tras Vietnam. Es cierto que los dos somos seres violentos en un entorno hostil, pero algo me distingue esencialmente de ti. Yo siento amor por la agresión, amor por el lenguaje, amor por la belleza, amor por Beethoven, amor por la estética… Yo soy un líder, y tú tan sólo un loco asesino y solitario. “Bien o bien ¿hermanito?”
Don Quijote - Eres joven y aún no has aprendido la verdadera importancia de la libertad, que es lo único que nos hace humanos. No eras libre porque estabas condicionado por la sociedad violenta en la que naciste. Luego tampoco fuiste libre porque te forzaron con crueldad a hacer el bien.
A- El sacerdote de la cárcel en la que me recluyeron decía; "¿Qué quiere Dios? ¿El bien o que uno elija el camino del bien? Quizá el hombre que elige el mal es en cierto modo mejor que aquel a quien se le impone el bien” La ácida parábola de la represión, la aplicación de la dictadura en el propio subconsciente y sus inciertos resultados, es lo que hace de mi vida una obra maestra del cine y la literatura. Un demoledora antiutopía sobre la violencia y el libre albedrío que no deja títere con cabeza.
Onán Sugrañés - Si no me equivoco, como es tan habitual en mí, en la película no aparece el último capítulo censurado también en la versión americana del libro. Parece ser que a Kubrick no le interesó restarte maldad.
A- En la película todo hace pensar que vuelvo al mal y me río de todos esos pobres y orgullosos científicos que me usan como ratón de laboratorio. Pero es verdad que Anthony Burgess contó una página más de mi vida. El capítulo 21 de la edición original narra mi existencia melancólica atrapada en una ultraviolencia que ya no me divierte. Una noche veo a un antiguo drugo, feliz con su ptitsa (chica) y que ya no habla ni viste nadsat. En ese momento pensé en tener mujer e hijos, en dejar de pitear (beber) y chocar (pegar).
Un silencio bañado de estupor se creó en aquella mesa de perturbado diálogo. ¿Y ahora, quién eres?, ¿eres ya libre?, preguntó Don Quijote.
A- Hubo mucha goborada (conversación) y discusión, y yo estaba allí, hermanos, casi completamente ignorado por esos brachnos (bastardos) ignorantes, así que criché (grité): Yo, yo, yo. ¿Qué hay de mí? ¿Dónde entro en todo esto? ¿Soy un animal o un perro?... ¿No soy más que una naranja mecánica?. ¿Y ahora qué pasa, eh?
Por Rubén Arribas
Foto: Aurelio Lorenzo
Revista 52 (15/03/2005 a 15/04/2005)
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