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El Coloso y Gargantúa.

Gigantes

¿Importa el tamaño? 10 Gigantes nos lo cuentan

El mundo a sus pies

7. POLIFEMO. El ojo que todo lo ve.

Me llamo: Polifemo, y he sufrido. Soy un Kyklops. Para la mayoría, sólo un cíclope. A pesar del aspecto tosco, mi familia es de alcurnia. Por padre tuve un dios, una nereida de madre. Poseidón y Toosa. De ellos heredé, si no la belleza, sí la soledad altiva de los que se saben diferentes.Me dedico: Al sector primario de la economía: poseo mi propio rebaño. Y también casa en propiedad. Enclavada en un entorno natural, hace tiempo que pagué la hipoteca, allá por el silgo VII a.C. Por las tardes me gusta sentarme en el porche frente al mar.
Cómo me ven: Grande y peludo. Así les basta. La gente se queda en la pura superficie. Pero no se puede estar siempre pendiente de la opinión de los demás. ¿Qué creo que soy? Desde luego algo más que un monte de miembros eminente, como de mí dijo el poeta. Soy complejo, contradictorio, atormentado. Pero ante todo, me sé solo.
Me gustan: Las cosas sencillas: la carne cruda de aqueo, las ovejas enteras y el vino tinto ¿Costumbres excéntricas? Todos tenemos alguna manía. Siempre cierro la puerta con una piedra enorme y duermo sobre un duro lecho de roca. Ah, y no me gusta nada, pero nada que me metan estacas en el ojo.
Qué busco: Quizá sea un iluso y espere demasiado. Pero quiero olvidar y encontrar el amor. He sufrido mucho. Me enamoré una vez del bello Acis. Pero él sólo quería jugar conmigo. Yo era apenas una distracción. El bello también seducía a Galatea. Y ella, ante lo inevitable, lo convirtió en río para que huyera de mí. Quise morir, difuminarme de pena más allá de las ciudades, disolverme en mi isla. Casi lo consigo. Casi consigo olvidar. Pero apareció Nadie, y me engañó. Le creí, le amé y me entregué a su licor y sus juegos. A cambio, me cegó con su desprecio y desapareció. Aun así, no he perdido la fe ante los desconocidos. Otra vez solo ante mi cueva, cuidando inútilmente de una isla inhabitada. ¿Serás tú el hombre que yo aguardo? Si lo crees así, escríbeme. Por favor: faunos insensibles y héroes del egoísmo, abstenerse.
Por Miquel Silvestre

8. GARGANTÚA. Hambre pantagruélica.

Me llamo: Ya lo he escrito arriba, así que no lo pienso repetir.
Soy: Un gigante humanista y bravucón.
Mi vida: Nací un tres de febrero, en plena campiña francesa, durante un festín. Grangaznate, mi padre, había invitado a todos los buenos burgueses de la comarca a una comilona a base de callos y vinos de la tierra. Fue entonces cuando mi madre, a la que llamaban Graznachona, sintió que rompía aguas; y para asombro de todos los borrachos allí reunidos, me trajo al mundo a través de una oreja, a la manera en que Júpiter alumbró a Minerva.Pronto tuve ocasión de honrar a tan altos padres, pues el tirano Picrócoclo quería hacerse con sus tierras… ¡Iba listo ese tunante! De cómo reduje a base de chorros de orina a buena parte de sus tropas da cuenta mi cronista François Rabelais, monje y escritor benedictino que, en pleno siglo dieciséis, estuvo a punto de acabar en la hoguera a causa de su gusto por el detalle.
Me ven: Tengo diecisiete papadas, y el trasero de cincuenta elefantes. En cuanto a la ropa, siempre visto de blanco y azul. El primero simboliza la alegría, el gozo y los placeres. El segundo es el color propio de las cosas celestiales.
Me veo: Como una alegría celestial, tal y como se deduce de lo anteriormente expuesto.
Me gusta: ¡El vino! Y, si están bien sazonados, los jabalíes, las torcaces, los lechoncillos, las perdices de Loudunais y de Cornualla; los bueyes, las chochas y las pollitas bien cebadas. También echar la siesta, rascarme (aunque no me pique) y robar de cuando en cuando las campanas de las iglesias para hacerle un cencerro a mi yegua, también gigante.Odio: Los prejuicios, las guerras de religión, las copas a la mitad, las disertaciones aburridas, quedarme con ganas de más. Tampoco me gustan los solistas musicales, ya que, como todo el mundo sabe, siempre es más placentero cantar a dos voces.
Busco: Mozas de cualquier tamaño y condición, excepto novicias, pues ya dicen los sabios que qui monaca pititur, virga tendente moritur, o lo que es lo mismo: quien goza de monja, muere con la picha tiesa.
Por José Miguel Campos.

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Por EDM
Foto: Aurelio Lorenzo
Revista 58 (15/10/2005 a 15/11/2005)


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