En el mismo barrio en dónde bajo tierra aún existe la estación de metro fantasma de Chamberí se esconde uno de los lugares abandonados más emblemáticos de la ciudad.
Construido en 1893, el frontón Beti Jai fue uno de los estandartes del deporte en Madrid. En la calle Marques de Riscal 7 perduran las ruinas del último de los 22 recintos deportivos para el juego de pelota con los que llegó a contar Madrid y que fue denominado como la capilla sixtina de los frontones.
“Mis abuelos hablaban mucho del juego de pelota, de los domingos en el frontón, de los planes con sus padres, de los viajes que ellos hacían para llegar a la villa de Chamberí y ver jugar a los profesionales de la pelota”, comenta Antonio, de 77 años. En esa época los pobladores de zonas aledañas eran transportados en ómnibus hacia el frontón, era el deporte preferido para los chambarileros y para los cortesanos. Con capacidad para 4.000 espectadores, que cenaban y apostaban durante los encuentros, en el Beti-jai (“Siempre fiesta” en euskera) sólo podían jugar los profesionales.
Ahora, en medio de los matorrales el rumor de las tribunas se alcanza a escuchar, se puede percibir aún la pasión de los aficionados entrando por la pista de arena; solo basta contemplar sus columnas de hierro fundido y deleitarse con el espacio a pesar del abandono al que esta sumido: las vigas curvadas que sostienen los pisos de las gradas, el rico trabajo de forja de las barandillas para evocar imágenes de la arquitectura de hierro del XIX con trazos neomudejares casi extintos en nuestras calles, su fachada ecléctica la cual sigue la línea de los teatros realizados por esas fechas en Madrid.
Hace más de cien años Chamberí era un pueblo extramuros de la villa, periodo en el que se construyó, por parte de la Sociedad Arana Uribaso y Cía., y de la mano del arquitecto Joaquín Rucoba, el frontón en 3.420 metros cuadrados de solar y con un fondo de 90 metros desde la calle. Posteriormente pasó a ser propiedad de la Citroën, que lo usó en la posguerra como taller de coches. La Administración incumpliendo la actual ley de Patrimonio Histórico, lo expropió y subastó sin que se hubiese permitido realizar el derecho de tanteo, y fue así como pasó a manos de la sociedad vasca Frontón Beti Jai S.L.
La Comisión Institucional de Patrimonio Histórico Artístico y Natural (CIPHAN), que vela por el patrimonio monumental y el arbolado madrileño, y reúne a representantes del Colegio de Arquitectos, del Ayuntamiento de Madrid y del gobierno regional decidió denegar la descatalogación del edificio protegido por ser Bien de interés cultural en categoría de monumento, por no ajustarse a los requisitos de protección que presentó la sociedad vasca para construir un gimnasio mixto, y un hotel. Para Fernando Larumbe campeón mundial de pelota, reconstruir el edificio para darle un uso distinto es una completa herejía, “es como si conserváramos la mezquita de Córdoba y dentro funcionara Zara”. No es definitiva esta decisión ya que se ajustará el proyecto y abrirá las puertas al ayuntamiento de Madrid un expediente que modifique el plan general de 1997 el cual certificó el uso de este solar. El partido está en tablas, hay cerca de 90 millones de euros en juego.