El humor, la curiosidad y el arte se dan la mano en el
proyecto The Black Cubes del artista italiano Michelangelo Roberti, un work in progress mediante el que este filósofo de formación pone a la venta 999 cubos negros que asegura contienen una obra de arte única en su interior.
Resulta difícil imaginar una exposición consistente en 999 cajas negras exactamente iguales “cuyo lugar ideal está en la casa de cada uno de sus dueños, desatando sentimientos, pensamientos”, afirma Roberti. La exclusividad de cada caja subyace en su misterioso contenido: “el arte sirve para observar los comportamientos humanos, siendo además un vehículo para apreciar las pequeñas cosas en las que normalmente no reparamos”.
Los trabajos de Roberti se acercan al Minimalismo en lo formal y al arte conceptual en su contenido: “no estoy seguro de la relación exacta de mi obra con el arte contemporáneo; cuando pensé en este proyecto escogí figuras sencillas con la intención de darle muy poca importancia a la estética. Me decanté por el cubo por su parecido con una caja que se puede abrir y los pinté de negro para dotarlos de misterio”.
Este proyecto surgió hace muchos años a raíz de un cómic de Mickey Mouse “en el que se tropezaba con un extraño objeto que albergaba en su interior pequeñas bolas en continuo movimiento que podían verse a través de rayos X pero a las que era imposible acceder”. Así fue como reparó por primera vez en la relación entre lo visible y lo invisible, un tema al que le dedicaría mucho tiempo durante sus años de universidad. Confía en que nadie esté abriendo los cubos, aunque también es verdad que muchos no han llegado todavía a sus destinatarios pues, además de que tardan entre dos y tres semanas por correo se le acumula el trabajo. “Estoy poniendo en manos de los compradores que la idea siga adelante; se trata de un trabajo colectivo, si alguien abriera su cubo y contara lo que contiene en internet todo el significado cambiaría”.
El hecho de que haya puesto como límite de su producción la cifra de 999 tiene una explicación que según él sólo entenderemos cuando la venta haya finalizado. El precio de cada uno está predeterminado por el número de piezas que se hayan vendido. Partiendo de un precio de salida de 59 dólares, cada uno vale 0.50 dólares más que el anterior, de tal forma que se premia a los compradores más precoces.
¿Es esto una parodia del mercado del arte? “No, es la única forma de ayudar a que la gente compre la obra y una forma de agradecer a las primeras personas que confiaron en el proyecto cuando todavía no se sabía si iba a tener éxito o no. Quizá es el propio mercado del arte el que se parodia a sí mismo; yo, por mi parte, disfruto con la gente pensando que vendo cajas de madera como obra de arte”. Confía totalmente en que las venderá todas, y va a un ritmo de varias cada día. Al cerrar esta edición estaba a la venta el cubo 53. Por ahora se han distribuido en Suiza, Alemania, Holanda, Italia y Estados Unidos.
¿No te pica la curiosidad? www.theblackcubes.com