Con un carácter fuerte, tenaz y abrumador. Así es la actriz Pilar Bardem. Hace unos años, echó a andar en el Teatro Infanta Isabel. Ahora, vuelve a reencontrarse con él para interpretar a la hermana Luisa en la obra La Sospecha –junto a Juanjo Cucalón, Diana Palazón y Vicenta Endongo–. Sobre el escenario, una mujer con muchas tablas considerada por muchos como diosa terrestre de la interpretación.
Aquí dio sus primeros pasos. ¿Qué significa volver a caminar por estas tablas?
Que la obra fuese en este teatro fue una de las cosas por las que acepté la función. Soy muy esotérica y supersticiosa. Y como aquí también hice en el año 77 Entre violines y trompetas y tuve un éxito maravilloso, volver a este escenario era como cerrar un círculo. Uno de tantos que tiene la vida.
Tras 5Mujeres.com, vuelve al teatro. ¿Cómo encara un nuevo proyecto teatral?
Pues con la ilusión y el miedo correspondiente ante cada cosa nueva que uno hace. Me gustó mucho la propuesta, y que la directora fuera Natalia Menéndez. La conozco desde niña pero no había tenido la oportunidad de trabajar con ella. Ha adaptado el texto de una manera maravillosas y tiene un saber estar y un gran cariño hacia el actor.
¿Qué encontraremos en La Sospecha?
Se centra en un problema visto desde cuatro puntos de vista distintos. En esta obra se ataca un posible caso de pederastia y el autor habla de la duda de una forma positiva. No la duda como un estado carencial, sino como un estado positivo del crecimiento del individuo: el que está en duda, busca. Y entre tanta duda, interpreto a la hermana Luisa, una mujer a la que le gustan mucho las normas y las reglas.
¿Cuál cree que es el papel que tienen las mujeres en la cultura actual?
Con grandes sacrificios, la mujer ha ido ganando puestos. Ha llegado a un punto en el que, por fin, la mujer se ha concienciado de que ella misma es su propia valedora: si ella no se pone firme y se valora, nadie lo hará.
Cuando usted empezó, ¿era así?
La gente ahora esta mucho mejor preparada. Pero está claro que sigue habiendo desigualdades, sobre todo políticas, así que habrá que seguir luchando. Esta profesión siempre ha sido un remanso de libertad. Cuando yo era niña, en la dictadura, nunca se cuestionaron ni las condiciones sexuales de cada uno, ni el estado civil, ni las creencias…
La diosa Melpómene era la musa griega que representaba a las actrices dramáticas. ¿Quién sería para usted esa diosa?
Para mí hay dos actrices por las que he sentido siempre admiración: las hermanas Gutierrez Caba. Sobre todo por Julia. Aunque me da pena que los chicos jóvenes crean que sólo ha hecho Los Serrano.
Hablaba de actrices veteranas pero, ¿por qué cree que destacará en el día de mañana?
Hay una actriz que nunca he visto que hiciera nada mal y a la que siempre me he creído: Victoria Abril. En cuanto a las actrices más jóvenes, la verdad es que casi todas están muy bien preparadas. No me gusta dar consejos, pero sí que les digo que esto es una carrera de fondo: paciencia, ilusión y aguantar hasta que llegue esa oportunidad.
“La sospecha” en el Teatro Infanta Isabel de Madrid.