Daniel Canogar
¿Dónde estaba usted en 1998?
Recién llegado a Madrid, intentando adaptarme a una ciudad muy cambiada tras diez años de ausencia. Tratando de sobrevivir con mi trabajo artístico, ¡todo un reto! Estaba creando esculturas rudimentarias de madera de las que emanaban proyecciones fotográficas. Eran primitivos proyectores que yo mismo fabricaba.
¿Qué es lo mejor que le ha pasado en esta década?
Lo mejor que me ha pasado es conocer a mi mujer, Rebecca, compañera inseparable cuyo apoyo incondicional me da mucha seguridad para seguir adelante.
¿Qué cosas son las que más le han gustado de la década?
A nivel artístico, el asentamiento de la fotografía como un medio reconocido por el sector artístico. No era así en un pasado no demasiado remoto.
¿Y las que menos?
Una expansión urbanística desmesurada en España, con fines especulativos, terriblemente fea, y destructora del paisaje. Es un legado terrible de nuestra generación.
¿Proyectos a la vista?
Estoy creando una gran instalación con cientos de bombillas fundidas que presento en el Museo Reina Sofía, una obra interactiva que me ha tenido muy ocupado durante bastante tiempo. Estoy, por otro lado, creando grandes pantallas escultóricas hechas con material de residuos y sobre las que proyecto imágenes de video. Es para una gran muestra que hago en Madrid en el 2009.
Palabras de agradecimiento.
El arte me ha permitido procesar y entender una realidad terriblemente compleja y difícil de digerir. Creo sinceramente que el acto creativo es una necesidad primordial del ser humano, sin el cual le sería muy difícil soportar su existencia. Agradezco el apoyo que significa este premio, que me anima a seguir investigando con el arte. Este premio me da una satisfacción personal, pero es además un reconocimiento social al arte contemporáneo como una actividad fundamental.
Blanca Portillo
¿Qué es lo mejor que le ha pasado en esta década?
La década más importante de mi carrera. Apareció Siete Vidas, con todo lo que conlleva; entré en el cine y me han propuesto los mejores montajes. En 1999, cree Avance Producciones, mi pequeña productora, que me ha permitido llevar a cabo proyectos maravillosos. Muchos premios… Una década de consolidación y de enorme satisfacción interna.
¿Qué cosas le han gustado más de la década?
Una de las cosas que más me ha impresionado fue la actitud de la ciudadanía con el “No a la guerra”. Volvimos a ver a un país luchando por su opinión, luchando por la paz y dejando de manifiesto sus deseos. Emocionante y me hizo volver a confiar en el poder de la palabra y de las ideas.
¿Y las que menos?
Nada puede compararse al dolor sufrido el 11M. Quedará grabado en nuestra historia con letras de sangre y lágrimas.
¿Proyecto entre manos?
Apunto de comenzar el rodaje de Los abrazos rotos, a las órdenes de Pedro Almodóvar, hasta finales del verano. Entonces comenzaré a preparar un nuevo montaje con Tomaz Pandur, con quien ya hice Barroco. Seré Hamlet. Un proyecto ambicioso que me tiene llena de miedo y de emoción. Con ello estaremos hasta mediados del año 2009.
Palabras de agradecimiento.
¡Allá van! Antes que nada, gracias a los miembros del jurado por haberme concedido este premio, sobre todo teniendo en cuenta la solvencia y variedad de sus miembros. Me produce una enorme satisfacción que el premio sea a la evolución artística y no a un trabajo en concreto, porque realmente estos diez años de vuestra celebración han supuesto en mi carrera un cambio importante, un camino de consolidación lleno de satisfacciones y hermosas batallas. Este premio me anima a seguir creyendo en mi profesión y me invita a seguir trabajando como hasta ahora para que esa evolución siga desarrollándose. Gracias de nuevo y feliz cumpleaños a la revista El Duende, y que cumpla muchos más.