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Nanook el esquimal

Realmente ficticio

“La cámara se empapa de realidad y luego la escupe. ¿Es posible? Jamás”

El género documental en construcción

Anoche tuve un sueño. Me convertí en un pájaro y observé el mundo desde el cielo, a través de un plano cenital que mostraba la realidad sin interferencias y en toda su complejidad. Es el ideal de algunos realizadores que abordan una película documental; la cámara se empapa de la realidad y luego la escupe, como si fuera un reflejo totalmente fiel a esa verdad que existe fuera de la pantalla. ¿Es posible? Jamás.

El documental no puede disociarse de la manipulación. La distorsión de la realidad es evidente, por ejemplo, en las películas de la directora nazi Leni Riefenstahl, precursora de la manipulación política en el género documental. Imaginemos a Hitler en contrapicado, un plano aéreo de una masa enfervorizada y una banda sonora que, acompasada con la arenga, lleva al espectador a confundirse con el aplauso final. Pura propaganda.

Muy diferente e incluso válida es la manipulación de Flaherty en Nanuk, el esquimal (1920-1922). La primera película del llamado género documental narra la vida diaria de una familia de esquimales. Para rodarla, Flaherty tuvo que construir un iglú más grande de lo normal y pedir a los esquimales que cambiaran su horario para adaptarse a las limitaciones del cinematógrafo. En esencia no se transformó la realidad. Sin embargo, ¿grabó la cámara al verdadero Nakuk?

Una duda similar despierta la conmovedora película Los niños del Nepal, premio Goya 2003 al mejor corto documental. ¿En qué medida está condicionada la actitud de los niños por el objetivo de la cámara? ¿O la actitud de los obreros que aparecen en la película En construcción? De hecho, su director, José Luis Guerin, reconoce haber acudido a los "trucos" de la creación cinematográfica para grabar esas escenas del barrio chino barcelonés que, luego, tanto hemos disfrutado en la pantalla. Guerin entiende el documental como un género cinematográfico, es decir, como algo a medio camino entre ficción y realidad.

El condicionamiento que implica la presencia de una cámara, la colocación -estratégica o no- de ésta, el lenguaje, la discriminación del contenido y de los personajes, la selección de imágenes, la elección de la banda sonora y, sobre todo, la predisposición del realizador adulteran la objetividad de un documental. Aunque intente aproximarse a la verdad, el director no puede atribuirse una mirada imparcial.

El caso más reciente lo tenemos en La Pelota Vasca, basada en la opinión de distintas personas acerca del conflicto vasco para crear una ficción documental que apuesta, claramente, por un lirismo narrativo, ajeno a las restricciones que impone o debería imponer el documental informativo (un género distinto al de La Pelota Vasca, por lo que parece).

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Por Gabriel Guillén
Foto:
Revista 42 (15/03/2004 a 15/04/2004)


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[ Comentarios ]

Por Teresa:
Querido Gabriel Guillén, El documental los niños del Nepal , refleja perfectamente la realidad de ese país. He viajado a las escuelas de la fundacion Vicki Sherpa : la Daleki y Cataluña en Katmandú que es una de las 3 historias que aparece en el documental y conozco el gran trabajo que se está realizando allí. Esta fundación tiene una trayectoria de mas de 15 años y ha recibido numerosos premios: premio protagonistas, Tonetti, Unicef, entre otros Hace un par de meses m enteré que este documental recibió también el premio UNICEF 2006. Simplemente queria dar mi testimonio. un Saludo, Teresa A Coruña
2007-01-14 15:06:29

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