|
[ Noticias y Destacados ]
|
|
|
|
|
|
|
[ Revista y Sumarios ]
|
|
|
|
|
[ Otros Enlaces ]
|
|
|
|
|
|
[ Inicio - Revista . Primer Plano ]
|
Striptease cerebral
“Los juegos sexuales se han considerado muchas veces algo sucio y perverso”
Sexo y juguetes
"El sexo es un juego. Y el juego es el sexo", dice Valèrie Tasso, la mujer que atiende a los oyentes de La Ventana en el espacio de este programa de la Cadena Ser dedicado a la sexología. Mujer políglota, inquieta y curiosa es licenciada en Dirección de Empresas. Durante cinco meses practicó la prostitución de lujo y ahora realiza un postgrado en sexología. Una vida y una actitud ante el sexo que le permiten entender muchos de sus mecanismos:
"La principal regla es encontrarle las reglas. Después, hay que entender que el sexo sólo tiene un método, la inexistencia de reglas. No hay límites en su planteamiento". Los juegos sexuales se han considerado muchas veces como algo sucio y perverso. Tanto nuestra moral judeocristiana como la de otras muchas religiones han incidido en la vertiente mera y exclusivamente reproductiva del sexo. Una concepción moral del sexo que aún se mantiene en público, pero muchas veces cae en privado. "Jugar con una pluma de ganso es elegante, hacerlo con algún otro material no ¿por qué? Porque no se entiende el sexo ni su puesta en escena, ni su práctica", aduce Tasso. "No se trata de romper normas morales, sino de trascenderlas".
Por tanto, en este juego a x bandas, ¿cuál sería el principal juguete? El cerebro y la fantasía que pueda generar, según Tasso: "Los genitales y las zonas erógenas no son más que terminaciones nerviosas y cuando las activamos sólo actúan retroalimentando el pensamiento. Así, los juguetes tradicionales (dildos, etc) no son los únicos que recomienda sino también el dolor, el miedo, el cariño y hasta algún otro concepto". Formas de jugar y juguetes cuyo uso, especialmente los hombres, debido a esa moral, no se atreven a pedir a sus parejas, sino muchas veces a prostitutas.
Esto responde, según la escritora de Diario de una ninfómana a que "muchos hombres van a ver a prostitutas para no preocuparse del placer que pueden dar. Además, algunos creen que los roles (madre, esposa, meretriz) se sobreponen a los seres humanos que los realizan". Y si hay alguna diferencia en los juegos que practican los hetero y los gay, Tasso no la percibe, aunque sí entre la forma de jugar entre hombre y mujeres, pues los primeros "son turistas y las segundas viajeras.
La diferencia está en que el turista tiene billete de vuelta y va a ver lo obligado, el viajero, no. Los hombres ven la penetración como un fin, no como un medio y las mujeres son unas viajeras infinitas, aunque en muchos casos esto tampoco es del todo cierto, me temo. De todas formas, la libertad no es cuestión de género, sino de osadía". Evidentemente a todos nos queda mucho por aprender por lo que Valèrie Tasso nos deja un sabio consejo: "Pensar más y follar menos y, sólo después, pensar menos y follar más".
ir a página:
1
Por Luis Pérez Gil
Foto:
Revista 50 (15/12/2004 a 15/02/2005)
|
|
|
[ Tienda El Duende ]
|
|
|
|
|
[ En esta entrega ]
|
|
|
|
|
[ Comentarios ]
|
|
|
|
|
[ Más Duende ]
|
|
|
|