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El antagonista de Spiderman, su némesis, fue siempre El Duende Verde

Villanos ¿de cómic?

Primer Plano

El antagonista de Spiderman, su némesis, fue siempre El Duende Verde

Cuando en 1962, Stan Lee y Steve Ditko publican la primera aventura de Spiderman, marcan un punto de inflexión en el género. Lo crearon como el primer superhéroe adolescente solitario y, además, Peter Parker, su “alter ego”, era un autentico pardillo: huérfano, eterno enamorado de su vecina, con su estatus de becario… Spiderman hará las delicias del público porque está dotado de poderes pero también porque vive como un chaval de barrio que tiene que vencer al malvado de turno, dejarlo bien atado antes de que llegue la policía y huir como un proscrito sin olvidar su cámara de fotos. Con ella se gana el sustento y aplaca a su otro gran enemigo: el director del periódico J. Jonah Jameson, paródico ejemplo de jefe tóxico. El enemigo por antonomasia, el azote del mundo occidental. Los tebeos también se han ocupado de este aterrador personaje de la realidad. Ahí están los ejemplos patrios del Superintendente Vicente de la T.I.A en “Mortadelo y Filemón” o el Dire de “El Botones Sacarino”.

El antagonista de Spiderman, su némesis, fue siempre El Duende Verde, personaje de estética aterradora, inspirada en la iconografía de la fiesta de Halloween, y cuya  bufonesca actitud enfrentaba al Lanzaredes a un eterno duelo de sarcasmo y humor negro. La verdadera identidad de El Duende Verde es la de Norman Osborn, padre del mejor amigo de Peter Parker. Posteriormente Harry Osborn -el hijo- reencarnará al Duende tras la muerte involuntaria de su padre a manos del arácnido.
El villano, definitivamente, es de la familia. Tal y como ocurrirá con el último Gran Antagonista del universo superheroico, la última gran batalla de las legiones de héroes enmascarados que se celebraría, por razón de política internacional, contra un villano real.

Tras la masacre de las Torres Gemelas en 2001, fue la emblemática  y longeva cabecera “Amazing Spiderman”, en su número 36 -escrito por Michael Stracynsky y dibujado por John Romita Jr-, la primera publicación del género en hacerse eco del desastre y homenajear a sus victimas. “Locos” y “terroristas” son los enemigos declarados “de todas las personas buenas y decentes” y de los héroes que las defienden. Curiosamente, fue esta la primera vez que la editorial Marvel mantuvo una posición claramente ambigua frente a la ya encarnizada cruzada mediática contra Al-Qaeda y su representante, el villano Bin Laden. Incluso en boca de los protagonistas del número discurre un discurso que evitaba personalizar al enemigo en la población civil afgana o en una identidad religiosa o política determinada. Durante la Segunda Guerra Mundial los villanos de la historieta norteamericana bélica, de aventuras o de serie negra se encarnaron como alemanes o japoneses; durante la guerra fría todo lo que oliera a comunismo o a soviético servía como representación del mal. Así pues, esta fue la primera vez que el cómic muestra cierta moderación o prudencia propagandística. No duró, pronto se radicalizó el mensaje para convertir el terrorismo islámico, en las diferentes publicaciones tanto de Marvel como de DC, en el arquetipo de la maldad absoluta.

Por nuestra parte, la relación entre Duende Verde y Bin Laden es evidente. Si el archienemigo de Spiderman se trataba de alguien muy cercano, el padre de su mejor amigo, Bin Laden no deja de ser un hijo putativo de La Casa Blanca, que le adoptó décadas atrás, financiando el levantamiento del integrismo islámico frente al imperialismo ruso. Todo queda en familia.

Tres villanos de antología (del cómic)


Mort Cinder. Considerada una de las cumbres de la historieta en castellano, La obra de Oesterheld y Breccia supuso un glorioso colofón para la edad dorada del cómic argentino. El protagonista representa la oscuridad del hombre: un asesino intemporal, eterno, que protagoniza diferentes relatos históricos en una celebrada antología de diez historietas que se empezaron a publicar en 1962 en la revista Misterix. Su autor, el guionista Héctor Germán Oesterheld sufriría también bajo el imperio de la maldad inherente al ser humano. La dictadura argentina lo borró de la realidad junto a sus cuatro hijas, sus yernos y nietos. Pero en aquel triste capítulo de la historia argentina se intentó tachar a Oesterheld sin conseguirlo. Su memoria seguirá viva largo tiempo, a través de sus obras. (más info. Oesterhled (Rey de reyes) de Judith Gociol y Diego Rosemberg. Editado por Sins Entido.)

Atentos al cine que nos traerá un Joker/Heath Ledger descomunal y también a The Octopus, no el de Spiderman, sino el enemigo de The Spirit, con permiso del seductor puñado de mujeres fatales que le hacían la pascua al protagonista de esta serie negra con la que Will Eisner catalizaría la evolución narrativa del medio. La versión que Frank Miller está filmando cuenta con Samuel L. Jackson para darle rostro a un personaje que en el serial de cómic nunca llegó a mostrarse, siempre oculto entre las sombras. Por último la adaptación de Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons. Rorschach no es el villano de la historia, cuya identidad no desvelaremos, pero si el personaje emblemático de esta serie de ficción con la que Moore reinventó, buscando su redención intelectual, el género de superhéroes.

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Por Christian Osuna
Foto:
Revista 84 (15/04/2008 a 15/05/2008)


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