La autora de la polémica Fóllame, la escritora y activista Virginie Despentes, pone ahora en circulación un incisivo ensayo sobre la tempestuosa relación que la realidad mantiene con lo femenino. Teoría King-Kong es un salto a la yugular de los tópicos que acompañan a la mujer.
“Hoy escuchamos a hombres que se lamentan de que la emancipación femenina les desviriliza. Echan de menos un estado anterior, en el que su fuerza estaba enraizada en la opresión femenina”, asegura Despentes (Nancy, 1969) sin remilgos. Esta particular anti-musa, quiere romper, y rompe, con todo el pasado y el angustioso presente de paradojas que ahuyentan la normalización de la condición femenina en una sociedad que busca el cambio, pero se da de bruces con sus pesadas contradicciones.
La editorial barcelonesa Melusina, acicate del nuevo pensamiento de la contracultura fuera de los tópicos, publicó hace unos meses el inteligente, y a veces proselitista ensayo Teoría King Kong, en donde desgrana uno a uno todos los inconvenientes que sufren las mujeres por el mero hecho de serlo. Despentes, que se auto-inscribe en el grupo de las mujeres feas (“Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica”, escribe), asegura que precisamente la belleza, o en éste caso la falta de ella, marca a todas las mujeres en cualquier aspecto de la vida: “Yo aclaro que soy fea, porque cuando eres una mujer, ya sea trapecista o Ségolène Royal, lo primera que interesa de ti a los hombres –y me fastidia, porque a mi también me gustan las mujeres-, es saber si eres guapa o fea”. Por desgracia, suele pasar, es cierto.
Se suelen referir a ella como una diva destroy punk, algo que no la ayuda en absoluto, porque, sin duda, es una pensadora de la causticidad del statuo quo actual. Es decir, no quiere ni puede aceptar el rol que, indefectiblemente, le ha tocado a la mujer en la sociedad de hoy en día, y por ende, desde que el mundo es mundo. “La maternidad, y más en las últimas décadas, parece ser el único propósito de la condición femenina. Desde todas las instancias, se nos vende que ser madre es lo mejor del mundo, lo que nos toca hacer”, asegura. Y parece estar en lo cierto si echamos un ojo a la terrible y contradictoria publicidad que alaba las virtudes de la mujer palillo pero insta al personal a parir a destajo para tener más futuros consumidores.
Conocida por ser la autora de la devastadora historia de Fóllame, en la que explicaba la traumática violación a la que fue sometida en su adolescencia, Despentes ha fundamentado su discurso en la denuncia de éste tipo de situaciones: la normalización del hecho de la violación física como algo inherente a la condición femenina. “Que te violen es parte de ser mujer, a millones de mujeres las violan cada día en el mundo. Es asqueroso, pero es verdad”. Pero, y tomen nota atentamente, Despentes aboga por la superación: “Me fastidia que me digan que tengo que sentirme destrozada por ello. Si te violen, tienes que recuperarte y seguir viviendo”. Lucidez y fuerza, lo llaman.