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Barriadas populares como Colobane o Medina
Más allá del rally
Los bou-bous (túnicas africanas) empastan a la perfección con la estética rapera de los jóvenes que se saludan...
De día la luminosidad se apodera de las personas y los objetos en un caleidoscopio de colores. Este movimiento compulsivo tiene a sus protagonistas: los carapids, destartalados pero exóticos microbuses urbanos. Los talibés, alumnos de las escuelas coránicas, que se apostan en los cruces de las calles con su lata en pos de limosna. Los bana-bana, o vendedores ambulantes. O los taxis amarillos y negros, con los que hay que regatear la carrera: wañi ko (baja el precio).
En cualquier plaza o avenida de barriadas populares como Colobane o Medina se puede disfrutar de improvisados simbs, o bailes del falso león, en los que bailarines ataviados con zarpas, colmillos, melenas y pieles de felino, asustan a la chiquillería y buscan entre la audiencia a los que no han comprado su billete. O del endiablado baile sabar, el tambor wolof, en el que las mujeres se descoyuntan entre acrobáticos saltos y coreografías.
Dakar es pura contradicción. Los anuncios de las pastillas Maggi Nokoss se mezclan con las pinturas murales de Cheikh Amadou Bamba, el fundador de la cofradía musulmana mouride. Los bou-bous (túnicas africanas) empastan a la perfección con la estética rapera de los jóvenes que se saludan con su manido Nomou deme? (¿Cómo estás?).
Por Miguel Ángel Sánchez Gárate
Foto: Miguel Ángel Sánchez Gárate
Revista 61 (15/02/2006 a 15/03/2006)
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