En los cafés puedes conocer una gran diversidad de gente, y no es difícil entablar conversación con gente desconocida que se encuentran en la mesa de al lado o que pasaban por allí. Muchos de los cafés mantienen un encanto especial, con sus espejos, sofás o con una decoración minimalista: Monk (con público en su mayoría flamenco) y Au Soleil (donde en ocasiones puedes encontrarte con Dominique A). Dos nombres que cualquier cervecero debe retener son L’Atelier y el Moëder Lambik, con un encanto particular y con una carta de órdago para paladares exquisitos.
Bruselas es un auténtico hervidero cultural. Para ser una ciudad de un millón de habitantes tiene una agenda a la altura de las grandes urbes cosmopolitas. El motor de los artistas es la búsqueda y el encuentro, y surgen combinaciones explosivas e interesantes entre distintas disciplinas artísticas. Salas alternativas como chez Nadine, Beursschouwburg, Recyclart o Cinéma Nova dan buena cuenta de la agitada actividad de la ciudad. Por ejemplo, el Museo del Cine (con una sala para cine mudo, con pianista incluida) tiene una programación de lujo. La música en directo es otra manifestación muy presente, con salas como l’Ancienne Belgique (una de las mejores de Europa), el Botanique, el Cirque Royal, Flagey o el Palais de Beaux Arts si prefieres la clásica.
Para museos recomendamos Paris, aunque no está de menos darse una vuelta por el de Bellas Artes, el de Instrumentos Musicales (especialmente por el edificio) y el africano de Tervuren. Y después de medianoche viene la fiesta (
www.noctis.com). Podrás elegir desde uno de los clubs referentes deltechno como Fuse, hasta los sábados más electro de Dirty Dancing en la sala Mirano. Y quien se haya quedado con hambre siempre se podrá comer un cornete de
frites.