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CASAMANCE
La paz en senegal
Ser blanco no ayuda en los regateos
Y es precisamente ahí, pese a los numerosos retenes militares que intentan detectar los focos aún incontrolados de la guerrilla separatista, donde se respira paz y tranquilidad. Para llegar desde la septentrional Saint Louis, antigua capital próxima a Mauritania, hasta Ziguinchor, principal ciudad de Casamance, es necesaria una combinación de taxis colectivos y carreteras inverosímiles. Ser blanco no ayuda en los regateos. Sobre todo en Dakar, donde el blanco paga el precio de la colonización que ha dejado su huella de barbarie: chabolismo espectacular, ciudades sin un centímetro de asfalto, ausencia de agua corriente en las casas, enfermos de malaria desatendidos, desigualdades económicas evidentes... Europa, tras aniquilar el sistema de vida de un continente entero, lo ha dejado a la deriva entre dos aguas inmiscibles: la tradicional y la prooccidental. O volver a las raíces u olvidar el paraíso blanco de comodidades impensables y el idioma que se impone aquí en las escuelas. Así, mochila al hombro, el viajero europeo monta en un taxi habilitado para siete personas además del conductor y tarda jornadas completas en recorrer unos pocos cientos de kilómetros. Por añadidura, muchos no le ocultarán su deprecio... hasta que llega Casamance.
Por Santiago Fernández Patón
Foto: Andrea Froidl
Revista 43 (15/04/2004 a 15/05/2004)
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