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ISLANDIA
La madre de todas las sagas
Las sagas no escritas
Recordando mi viaje de dos horas y media hasta Grimsey en el Círculo Polar Ártico, no puedo sino admirar profundamente a aquellas gentes. Ese barco de última generación navegando en "buen tiempo" por el Atlántico Norte parecía un campo de batalla. Cerca de 50 personas abarrotaban y permanecían en el suelo al que habían caído debido al temporal y las pocas que se mantenían en pie se tambaleaban seriamente golpeándose con los asientos. Algunos habían vomitado hasta la inconsciencia.
Pero si la decisión de adentrarse en aquel mar sólo con el rumor de una tierra lejana necesitaba dosis parecidas de valentía y desesperación, la decisión de quedarse no demandaba menos. Aquellos que se quedaban debían evitar una venganza legal en su tierra empujándolos a explorar los rincones más recónditos de Islandia, aquellos lugares temibles, a veces envenenados por las erupciones volcánicas, donde nadie los vendría a buscar.
Y aunque las sagas de muchas de estas personas no llegaron a escribirse, dieron nombre a algunos lugares. Así, las islas Vesmannaeiyar "las islas de los hombres del este" recibieron el nombre de unos esclavos que, tras asesinar a su amo buscaron refugio en ellas. Los esclavos fueron rastreados y matados dos semanas más tarde como escarmiento. En 1973 Hemaey, la isla principal, tuvo que ser evacuada por completo por una erupción. Hoy en día alberga la tercera ciudad de Islandia con 5.000 habitantes y es el primer puerto comercial.
Los mares de ceniza volcánica de desierto interior Islandés, fueron también refugio de desterrados y forajidos que lo conocían palmo a palmo, hasta bien entrado el siglo pasado. Sin embargo, no fue hasta 1908 cuando lugares como Askja, la inmensa caldera volcánica donde entrenaron los astronautas que pisarían la Luna, empezaron a explorarse por saber y no por necesidad. Y es que el carácter de desterrado y la transmisión oral de las sagas hasta el siglo XIII, siempre en los pequeños asentamientos nórdicos, hicieron que muchos de estos lugares, en especial América, necesitaran ser redescubiertos siglos más tarde.
Por Santiago Arnalich
Foto: Santiago Arnalich
Revista 35 (15/05/2003 a 15/06/2003)
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