La bici le está bajando los humos al coche y a la moto. En prácticamente un año los servicios públicos de préstamo de bicis en España se han multiplicado y ya son 24 los ayuntamientos que disponen de ellos. Y en algunos, como en Barcelona, la aceptación ha sido espectacular. Mientras, Madrid trata de recuperar puestos desde la cola del pelotón.
“La bici es más práctica, más rápida, más ecológica y más sana”. Este mantra lo repiten con devoción casi religiosa muchos ciclistas que se han enganchado a la gran moda europea que por fin parece estar llegando a España. Coger la bici para los desplazamientos cortos y medios en la ciudad, una costumbre que “está creciendo exponencialmente” afirma Haritz Ferrando portavoz de ConBici, la coordinadora que agrupa a 40 asociaciones de amantes de las dos ruedas en España. “Ahora el municipio que no tenga un plan de fomento de la bicicleta está en la prehistoria”, sentencia.
Los datos le respaldan. Hace un año Barcelona puso en marcha un servicio público de alquiler de bicicletas con un funcionamiento muy sencillo: lugares de estacionamiento y recogida automatizados repartidos por puntos estratégicos de la ciudad. La cuota es muy reducida y el tiempo que se puede montar limitado a unas dos horas. El éxito ha sido total y en doce meses se han pasado de 5.000 usuarios a 100.000 y de 200 bicis a 3.000.
De esta forma, los barceloneses que usaron el nuevo servicio público “Bicing” han recorrido 30 veces el trayecto entre la Tierra y la Luna y le han ahorrado a nuestra atmósfera 1.800 toneladas de Co2. Otras ciudades como “Sevilla o San Sebastián son las que mejor han adaptado sus ordenanzas y han hecho una fuerte inversión en infraestructuras” afirma Ferrando. En Europa los principales paraísos del ciclista urbano son Ámsterdam, Amberes, Copenhague o Zurich con una última gran incorporación: París. Allí su flamante alcalde, Beltrand Delanoë, ha redibujado toda la ciudad, que ahora puede cruzarse en bici de este a oeste y de norte a sur, y potenciado el Velib, que se ha consolidado como el servicio público de alquiler barato de bicis más potente de Europa. Una muestra más de cómo la bici está cogiendo velocidad en el Viejo Continente es la iniciativa EuroVelo, una enorme red de vías ciclistas que permiten ir en dos ruedas (y un sillín, claro) desde Londres hasta Roma, desde Galway (Irlanda) hasta Moscú, o desde Cádiz hasta Atenas.
¿Y qué pasa con Madrid? En la región hay sólo 90 kilómetros de vías ciclistas y tiene fama de ciudad hostil con conductores bastante agresivos. Sin embargo, también en la capital se están dando pasos importantes con un nuevo Plan Director de Movilidad que incluye la construcción de 247 kilómetros de carriles bici de aquí a 2016, distribuidos en rutas centrales y periféricas interconectadas. De todas formas, desde ConBici advierten que “para promover la bici no basta con más infraestructuras, sino que también son necesarias medidas para restringir el uso abusivo del coche, como en Londres”. Mientras la legislación mejora lentamente, los ciclistas hace tiempo que reivindican sus derechos con manifestaciones espontáneas como Bicicrítica en las que se juntan centenares de ciclistas circulando por las principales vías de grandes ciudades, el último jueves de cada mes. Entre ellas, de gran éxito mediático, están las temáticas, como la de los últimos carnavales o las que llevan a cabo desnudos. Una buena forma de llamar la atención, luchar por sus derechos y reducir las emisiones, aunque sea a costa de pasar una cierta vergüenza y un ligero escozor.
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