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Un joven chapero que basa sus días en conseguir algo de dinero vendiendo su cuerpo, deambular por las calles, y buscar el afecto en los cuerpos de sus clientes y de sus compañeros.

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Reivindicando a las compositoras

Jorge Fernández Guerra

Por Benjamín G. Rosado · Foto: Sergio Enríquez Nistal

Ya sea una crítica en prensa o del estreno de una partitura a su nombre, Jorge Fernández Guerra (Madrid, 1952) aplica altas dosis de sensibilidad y erudición al fenómeno de la música contemporánea. Para ayudar a entenderla, dice, y contribuir a su disfrute. 

Límites de la identidad, el nuevo ciclo de conciertos a su cargo en el CentroCentro Cibeles, indaga a través de la memoria, el conflicto, la historia y el cuerpo en el repertorio musical de mujeres, pero sin referencias historicistas al uso. '¿Por qué tenemos que escuchar la música –se pregunta el compositor y gestor cultural– como un perpetuo examen?'. 

Límites de la identidad se centrará en el repertorio musical de mujeres. ¿Cuánto queda aún por reivindicar?

He elegido repertorio de mujeres porque necesitamos aclarar muchos aspectos ligados a este corpus. ¿Por qué una compositora del rango y la trascendencia histórica de Germaine Tailleferre cae en el olvido con el paso de los años? No es una cuestión de reivindicarla, se trata de aclarar cuál es el sentido que le damos a esa cosa que consideramos parte del repertorio histórico. 

¿Cómo se compagina la composición con la gestión cultural y el periodismo?

He compaginado la composición con la gestión y el periodismo, pero nunca las tres cosas a la vez, salvo pequeñas pinceladas. Compaginar dos cosas, siendo una de ellas la composición, no me parece complicado, de hecho lo hacen casi todos mis colegas. Ahora bien, más que un hombre orquesta me siento un pluriempleado. 

En su último ensayo, Cuestiones de ópera contemporánea. Metáforas de supervivencia, certificaba la muerte de la ópera allá por 1925. ¿Es imposible de reanimar?

La muerte de la ópera es el género principal del siglo XX en el arte lírico. Eso no significa que deje de existir, sino que las convenciones operísticas son imposibles… Creo que si la gente pensara la ópera como piensa el cine todo sería mucho más fácil de entender. 

De la teoría del libro pasó a la práctica (y van tres) con el estreno de Tres desechos en forma de ópera. ¿Por qué a la ópera contemporánea le sienta bien la precariedad?

La ópera actual precisa de innumerables pruebas y ensayos, por lo que es mejor intentarlo en pequeño formato y no malgastar pólvora del rey. Y no es solo un problema de formato y de tamaño de la producción, es que una gran ópera crea tal tensión en nuestro entorno que termina desfigurando las expectativas. He visto óperas extraordinarias que quedan en el limbo porque el público que las recibió no sabe cómo reaccionar; no son ni éxito ni fracaso. Esto forma parte de la inseguridad de nuestro público a la que, por otro lado, ya estamos acostumbrados. 

¿Qué está componiendo ahora? ¿Se atreverá con una cuarta ópera?

Tengo un proyecto para el Festival de Tres Cantos, una pieza para saxo y piano. No había escrito nunca para el saxo y creo que ya era hora. En cuanto a una nueva ópera, estoy dispuesto a todo. Lo que pasa es que una ópera, para nacer tiene que tener expectativas de ponerse en escena.

En todo caso, voy a seguir manteniendo una reflexión activa sobre la ópera española actual, si no son nuevas óperas serán cursos o publicaciones o simple agitación. Y, desde luego, no pierdo la esperanza, ni siquiera descarto terminar haciendo cosas sin perspectivas de realización. Llega un momento en que también uno, además de compositor, gestor o periodista, puede plantearse ser público de una ópera cuyo teatro sea tu propia cabeza. ¿Tengo algo que perder?   

CentroCentro Cibeles · 7 de marzo a 18 de abril

Reivindicar a las compositoras