Advertisement

La Fundación Mapfre presenta la mayor retrospectiva del fotógrafo americano Nicholas Nixon. Una serie que profundiza sobre el paso del tiempo, la familia y las ausencias

La artista francesa Laure Prouvost ha empapelado la ciudad de Copenhague con cuerpos desnudos. La artista, premio Turner de arte contemporáneo, ha pegado pechos y entrepiernas en las paredes de la ciudad para dar el pistoletazo de salida a la feria de arte Chart que se celebró en septiembre

El artista francés JR ha instalado una fotografía enorme de un bebé que se asoma a través de la estructura que divide México y EE UU

<
>

Megan Abbott: Peligro, misterio

Megan Abbott
Peligro, misterio

Si Rita Hayworth rompió en mil pedazos el corazón de Glenn Ford a golpe de melena, las protagonistas de Megan Abbott no se quedan atrás. Ejercen de maestras del crimen sin necesidad de pistola, demostrando que tras un contoneo puede haber una estela de destrucción masiva.

Semejante panorama literario, con mujer fatal en posición fetal como protagonista incluida, está relacionado con la idea de Abbott de que cualquier tiempo anterior, fue mejor. “De niña dejaba pasar los sábados por la mañana frente del televisor viendo viejas películas. Mis favoritas eran las de cine negro, que parecían captar todo el drama, el peligro y el glamour imaginable. Hicieron que el mundo de los adultos me pareciese emocionante, peligroso y atractivo”.

No es casualidad entonces que la mayor parte de sus novelas estén ambientadas en la época dorada de Hollywood. “Creo que hay una especie de magia y misterio en aquella época, porque se vivía más en privado, los hombres y mujeres vivían más separados y había más mentiras escondidas. Ahora sabemos mucho, estamos expuestos todo el tiempo. Los secretos se han ido”. Para mantener vivo el misterio, Megan se puso a escribir y tras cinco novelas ya nadie se atreve a cuestionar su éxito. “Escribir es la única forma de entrar en un mundo al que de otro modo, no tendría acceso. Es un escape del hastío de la vida diaria”, continúa. “Implica mucha soledad. Desde que publiqué mi primer libro he hecho amigos maravillosos, pero no hay nada que pueda cambiar el hecho de que paso la mayor parte de mi vida dentro de mis pensamientos. Lo cual es agotador”.
Influenciada por James Ellroy y ávida lectora de los sucesos de los periódicos, Megan fue la ganadora del premio Edgar Allan Poe de Escritores de Misterio de América en 2008 y también ha hecho sus pinitos como editora de A Hell of a Woman: An anthology of Female Noir, en el que recupera cuentos de misterio escritos por mujeres. “Fue estupendo. Tuve la oportunidad de trabajar con Sara Gran, Vicki Hendricks, Val McDermid, SJ Rozan, entre otras, para hacer algo tan emocionante como sacar a la luz algunas autoras de generaciones pasadas que habían sido olvidadas”. Tras la experiencia reconoce que trabajar con mujeres es más fácil por su capacidad de sorprender, ventaja que también emplea en su narrativa: “El género negro, históricamente, ha sido poblado por personajes masculinos. Al centrarme en las mujeres me da más cancha para escribir nuevas historias”. Precisamente esa sensibilidad femenina la mete a veces en serios problemas: “Casi siempre me da pena matar a mis personajes. En La Reina del Crimen (Valdemar, 2011), planeé matar a alguien y descubrí que me gustaba demasiado como para hacerlo”, se lamenta. Crímenes y arrepentimientos aparte, negra y criminal ya prepara nuevo libro. “The End of Everything está ambientada en 1980, un gran cambio para mí”, bromea. “Se trata de una niña de 13 años, cuyo mejor amigo desaparece. Está inspirado en los suburbios de América donde hay todo tipo de tinieblas”.

Texto: Teresa Garrido. Ilustración: Nuria Cuesta a partir de foto de Joshua A. Gaylord

Megan Abbott: Peligro, misterio