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El aterrizaje inminente de 'Superlópez' en las pantallas grandes (protagonizada por Dani Rovira) ha convertido 2018 en el año de Jan, creador del personaje en los tebeos.

Entre las joyas internacionales que nos acerca este año el Festival de Otoño, destaca el premiadísimo montaje Lokis, del director polaco Lukasz Twarkowski, que arrasó en los Premios Nacionales de Teatro de Lituania.

DANZA: marta Izquierdo vuelve a su Madrid natal para bailar en Naves Matadero.

Regalar es un arte en el que se conjuga buen gusto, empatía y una pizca de suerte. Acierta con el regalo mirando el pasaporte. La cultura de cada país condiciona mucho a la hora de sorprender con un presente… para bien. Te anotamos algunos consejos que hemos recolectado.

Alicia Sornosa fue la primera y única mujer de habla hispana en dar la vuelta al mundo en moto y desde entonces no ha dejado de recorrer kilómetros con fines solidarios. 

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Bailar contigo ahora

Editorial de la edición 171 de la revista El Duende: ¡Todos a bailar!

Por Rubén Arribas
Foto: Elle Brenecki bailando en el Museo ABC de la Ilustración, por Sara Pista

Hay bailes de máscaras que, sin darnos cuenta, acaban con el beso en el cuello de un príncipe convertido en vampiro. Hay bailes descalzos y sinceros al vaivén de las olas que buscan nostalgia en vez de gloria. Bailes indefinidos en medio de una vida que cortan como una cuchilla y cuya herida sangra para siempre. Futuro que baila con el pasado, mientras el presente baila abandonado. Bailes libres como el viento que danzan sin fronteras sobrevolando el destino. Bailes que envenenan la piel, que no saben si abrazan o acarician haciendo públicos, de sábanas para fuera, los movimientos más hermosos. Bailes en comunión extasiados con los que se puede tocar el universo, llegar a parar el tiempo y, por un momento, la noción de la existencia. Existen parejas de baile sincronizadas como una fusión de átomos indisolubles que se unen al ritmo de todo tipo de fuerzas y avanzan establemente. Hay danzas que son como la más pura de las poesías y bailes, como los de La Carmen de Lorca, que tienen blancos los cabellos y brillantes las pupilas, que aconsejan a las niñas cerrar las cortinas. Y hay bailes como los de mi abuela que, sin memoria, de Alzheimer repleta, nunca dejó de levantarse como un resorte y a pasos de jota cuando sonaba cualquier música, con su sonrisa infinita y plena, olvidándose también de sus huesos tan maltrechos. Porque el baile, como el mar, entiende cualquier idioma, aun cuando se ha olvidado todo, porque deja la huella imborrable de las canciones en nuestras venas. Y si algo quisiera, abuela, es bailar contigo ahora.

 

Bailar contigo ahora